Aún recuerdo nuestra primera cita, estábamos temblando por dentro, pero teníamos una sonrisa en nuestras caras. Era un día de invierno, dónde apretaba el frio. Y se te congelaban las manos y la nariz. La película escogida era una película romántica “Historias de San Valentín”. Teníamos la sala de cine para nosotros solos, excepto una anciana. Al salir de la sesión, te pregunté si te había gustado y me dijiste que sí. Yo me alegre. Después nos sentamos en una explanada y hay hablamos de muchos temas música, sueños, estudios… Yo llevaba un vestido de lana sin mangas blanco, con una camiseta interior, fina y blanca y medias moradas tupidas. Olvidé por completo, haber cogido chaquetón o abrigo o quizás de los nervios, no lo pensé muy bien. Después de un rato hablando, te propuse dar un paseo y recorrer la ciudad. La conversación fluía y conectamos muy bien. De repente, sentí un escalofrío y me estremecí. Tú sin dudarlo, decidiste ofrecerme tu chaqueta vaquera de b...
La culpa siempre es mutua
ResponderEliminarel que genera la ilusión y el que se ilusiona en demasía...
Un abrazo vikingo para mi sevillana preferida (sevillana del Betis, por supuesto)
Di con tu cuento al revés, espero sea este... "Érase una vez un cuento al revés"
un abrazo a la distancia
Sabias palabras. Gracias por dedicar un minuto de tu tiempo en leer lo que escribo.
EliminarUn abrazo fuerte.