Intrépida nadadora va buscando nuevas olas, pendiente del tramo que ya tiene recorrido, observa desde abajo aquel hermoso paraíso. Sentimiento innato , que recorre su cuerpo cuando decide meterse mar adentro. Se embellece ella sola cuando el mar está en calma, mientras,su cuerpo continua acariciando las algas. Como un pececito nuevo, tan bonito y ligero, se olvida de todo incluso de sus sueños. Cada mañana se repite, va cumpliendo a la cita, que le enseñaron sus padres desde que era bien chica. Ahora no le falla , cada vez con más ganas nadando ,surcando esa mareada. Y cuando termina se queda sentada en la orilla, su corazón se calma con salada despedida espera volver el siguiente día.
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