Intrépida nadadora va buscando nuevas olas, pendiente del tramo que ya tiene recorrido, observa desde abajo aquel hermoso paraíso. Sentimiento innato , que recorre su cuerpo cuando decide meterse mar adentro. Se embellece ella sola cuando el mar está en calma, mientras,su cuerpo continua acariciando las algas. Como un pececito nuevo, tan bonito y ligero, se olvida de todo incluso de sus sueños. Cada mañana se repite, va cumpliendo a la cita, que le enseñaron sus padres desde que era bien chica. Ahora no le falla , cada vez con más ganas nadando ,surcando esa mareada. Y cuando termina se queda sentada en la orilla, su corazón se calma con salada despedida espera volver el siguiente día.
La culpa siempre es mutua
ResponderEliminarel que genera la ilusión y el que se ilusiona en demasía...
Un abrazo vikingo para mi sevillana preferida (sevillana del Betis, por supuesto)
Di con tu cuento al revés, espero sea este... "Érase una vez un cuento al revés"
un abrazo a la distancia
Sabias palabras. Gracias por dedicar un minuto de tu tiempo en leer lo que escribo.
EliminarUn abrazo fuerte.